'Cooperas o te hundes', así fue el golpe silencioso con el que México entregó a 55 capos a EU, según el WSJ
- Carlos e Carreon Valencia
- 4 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Decenas de líderes criminales mexicanos fueron subidos a aviones militares este año sin previo aviso, sin acceso a sus abogados y sin conocer su destino final.
Según una investigación de The Wall Street Journal, los jefes de los principales cárteles, incluidos operadores de Sinaloa, del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), de los Zetas y figuras históricas como Rafael Caro Quintero, terminaron aterrizando en Estados Unidos (UE) con un recibimiento tan seco como contundente: "Bienvenido a América".
El WSJ detalla que estos hombres mantenían lujos, teléfonos y control criminal desde prisiones mexicanas. Hoy, muchos enfrentan procesos que podrían condenarlos a permanecer de por vida en cárceles de máxima seguridad de aquel país, donde la regla no escrita es clara: colaborar para reducir la pena o hundirse en aislamiento.
El operativo secreto que México ejecutó sin filtraciones
La investigación revela que más de 2 mil elementos de fuerzas especiales participaron en una misión dirigida a impedir fugas, sobornos, bloqueos o atentados. El gobierno tomó el control de varios penales, removió directores, cambió proveedores, vigiló las comunicaciones familiares y rastreó los movimientos financieros de los capos para evitar cualquier aviso interno.
Los prisioneros fueron movidos al Altiplano antes de ser repartidos en vuelos hacia Chicago, Phoenix, San Antonio, Nueva York y Virginia. En una misma aeronave viajaron enemigos que antes habían ordenado matarse entre sí.
El gobierno utilizó el argumento de "seguridad nacional" para expulsarlos sin pasar por los procesos ordinarios de extradición, algo que abogados y analistas consultados por el WSJ consideran jurídicamente cuestionable. Todas las impugnaciones posteriores fracasaron.
La presión de Trump y el cálculo político
De acuerdo con el WSJ, aunque el enfoque comenzó en tiempos del expresidente Joe Biden, fue la administración de Donald Trump la que ejerció presión directa, incluso con amenazas de imponer aranceles si México no intensificaba la cooperación antidrogas. Funcionarios mexicanos temían que, sin acciones visibles, Washington optaría por operaciones unilaterales contra laboratorios de fentanilo.
En Estados Unidos esperan que varios de los 55 capos hablen. Las autoridades buscan información sobre rutas de tráfico, lavado de dinero, redes de corrupción y funcionarios que han protegido estas operaciones durante años. El WSJ añade que ya existen negociaciones y culpabilidades aceptadas por algunos de los expulsados.
El medio también reporta que una tercera fase de expulsiones ya está en consideración.
Queda abierta la pregunta central que plantea el propio reportaje: ante el sistema penitenciario estadounidense, donde nadie puede comprar privilegios, ¿cuántos jefes criminales optarán por revelar secretos a cambio de beneficios y cuántos preferirán enfrentarse a décadas de aislamiento?
Lo que ocurra dentro de las celdas estadounidenses será decisivo. En ese sistema, la disyuntiva es simple y brutal: colabora o te hundes, concluye The Wall Street Journal.




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